Sumérgete en el carácter indomable de San Juan. Finca Las Moras redefine el vino argentino con audacia y elegancia pura.
¿Es posible que el viento Zonda sea el ingrediente secreto detrás de uno de los vinos más disruptivos de Argentina?
En el corazón de San Juan, donde el sol abraza la tierra con una fuerza ancestral, nace Finca Las Moras. Esta bodega no es simplemente un productor de vino; es un testimonio de cómo la tenacidad humana puede transformar un desierto árido en un oasis de fertilidad. La historia de esta casa se cimenta en la búsqueda incansable de la excelencia, desafiando las convenciones para demostrar que los valles sanjuaninos poseen un potencial vitivinícola capaz de competir con los mejores del mundo.
La ubicación estratégica de sus viñedos, distribuidos entre el Valle de Tulum, el Valle de Zonda y el prestigioso Valle de Pedernal, otorga a sus uvas una complejidad inigualable. El clima aquí es extremo: días radiantes con una insolación permanente y noches frescas que permiten una maduración lenta y equilibrada. Esta amplitud térmica es la responsable de la intensidad de color y la concentración de aromas que definen cada una de sus etiquetas.
Finca Las Moras ha logrado destacar por su capacidad para interpretar las cepas tradicionales desde una perspectiva moderna. Sus vinos no solo se beben, se experimentan como una narrativa de la tierra.
La bodega ha sido pionera en la implementación de técnicas de riego por goteo, optimizando el recurso hídrico vital en una zona desértica. Además, su compromiso con la biodiversidad se refleja en el respeto por la flora autóctona, especialmente los árboles de mora que dan nombre a la finca. Estos árboles actúan como protectores naturales y forman parte de un ecosistema equilibrado que favorece el control orgánico de plagas y la salud del suelo.
El proceso de creación en Finca Las Moras combina la sabiduría tradicional con la tecnología de vanguardia. La cosecha se realiza seleccionando manualmente los mejores racimos, asegurando que solo la fruta en su punto óptimo de madurez llegue a la bodega. Durante la fermentación, se emplean levaduras seleccionadas que potencian el carácter varietal, mientras que la crianza en barricas de roble francés y americano aporta esa complejidad de vainilla, chocolate y tabaco que tanto aprecian los paladares exigentes.
Explorar el catálogo de esta bodega es realizar un viaje sensorial por la geografía de San Juan. Desde las líneas más jóvenes y audaces hasta los vinos de guarda con gran potencial de envejecimiento, cada botella refleja una filosofía clara: el vino debe ser un reflejo honesto de su origen. La elegancia se encuentra con la fuerza salvaje del desierto en una armonía que invita a descubrir nuevas capas de sabor en cada copa, consolidando una autoridad indiscutible en la vitivinicultura contemporánea.
Los tintos de esta bodega se caracterizan por una gran intensidad cromática y una estructura robusta.
Al provenir de climas desérticos, desarrollan notas de frutos negros maduros, especias y un equilibrio excepcional entre frescura y taninos firmes. Esto los convierte en ejemplares ideales para quienes buscan vinos con personalidad marcada y una persistencia prolongada en el paladar, reflejando fielmente la tipicidad del Valle de Tulum y Pedernal.
El nombre rinde homenaje a los árboles de mora que rodean los viñedos originales en San Juan.
Estas plantas no solo delimitan el paisaje, sino que simbolizan la armonía entre el cultivo y el entorno natural. Esta integración permite que las uvas absorban la esencia de un ecosistema único, resultando en caldos que narran la historia de una tierra donde la fruta silvestre y la vid coexisten.