Explora la esencia de Santiago Matatlán con Mezcal Oro de Oaxaca, un destilado legendario que captura el alma del agave espadín.
¿Qué sucede cuando los rayos del sol de Santiago Matatlán se transforman en un elixir líquido de matices ambarinos? Detrás de cada botella de Mezcal Oro de Oaxaca se esconde un secreto que ha viajado por más de ocho décadas: la búsqueda del balance perfecto entre el ahumado de la tierra y la dulzura del agave maduro. Este destilado no es solo una bebida; es el testimonio de una estirpe que decidió embotellar el atardecer oaxaqueño para compartirlo con el mundo.
La historia de este emblema nacional comenzó en 1940, cuando Don José López Escobar, uno de los maestros mezcaleros más respetados de la región, inició la producción de un destilado que destacaba por su calidad excepcional. Fue su visión la que sentó las bases de lo que hoy conocemos como Mezcal Oro de Oaxaca, una marca que se oficializó en 1985 pero que conserva las técnicas rudimentales de hace siglos. Su legado continúa vivo en los Valles Centrales, donde la paciencia es el ingrediente principal.
Para obtener este "oro líquido", se sigue un riguroso método que respeta los tiempos de la naturaleza. Cada etapa es fundamental para garantizar su perfil sensorial único:
El Mezcal Oro de Oaxaca Joven con Gusano es, sin duda, su etiqueta más icónica. A la vista, presenta un color dorado cálido y luminoso. Al acercarlo a la nariz, se perciben notas suaves de maguey cocido caramelizado, complementadas por un matiz terroso aportado por el gusano de maguey.
En boca, su entrada es amable y cálida, con una graduación alcohólica equilibrada de 38%. Se despliegan sabores a frutos secos, madera y un toque de vainilla que culmina en un final persistente y ligeramente ahumado. La presencia del gusano no es solo un adorno estético; es un sello de autenticidad que añade una textura aterciopelada y una complejidad orgánica que enamora a expertos y principiantes por igual.
Más allá de la producción, la casa productora se distingue por su enfoque en la siembra sustentable. Por cada agave cosechado, se siembran nuevas plantas para asegurar la salud de los suelos oaxaqueños. Además, su cadena de valor integra de manera prioritaria a mujeres de la comunidad, fomentando el desarrollo social y económico de Santiago Matatlán, la capital mundial del mezcal. Disfrutar de una copa de este destilado es honrar el trabajo de manos zapotecas que protegen su tierra con orgullo.
El gusano de maguey actúa como un agente suavizante natural. Durante el reposo en la botella, aporta notas terrosas y orgánicas que complementan el dulzor del agave cocido.
Además, otorga una textura más sedosa al paladar, equilibrando la potencia del alcohol y el ahumado tradicional, lo que lo convierte en una opción ideal para quienes buscan una experiencia equilibrada y auténtica.
La excelencia de este destilado ha sido premiada internacionalmente. Su etiqueta Joven con Gusano ha obtenido la Medalla de Oro en el prestigioso Concurso Mundial de Bruselas (Spirits Selection) en las ediciones 2016, 2017 y 2022.
Estos galardones certifican su pureza, sabor y consistencia, consolidándolo como uno de los mezcales más respetados y consistentes dentro de la industria de espirituosos a nivel global.