Mezcal El Rey Zapoteco: la esencia pura de Oaxaca en cada gota, destilada con tradición familiar y pasión desde el año 1960.
¿Qué sucede cuando el tiempo se detiene en una botella de cristal? En las tierras áridas de Santiago Matatlán, el secreto mejor guardado de la familia Hernández no es una receta, sino un pacto con la tierra que ha perdurado por más de seis décadas.
Fundada en 1960 por Don Serafín Hernández Blas, esta casa mezcalera representa una de las marcas más antiguas y respetadas de Oaxaca. Lo que comenzó como un pequeño proyecto familiar en la capital mundial del mezcal, hoy es un estandarte de calidad que lidera la matriarca Doña Juana junto a sus hijos. La autoridad de Mezcal El Rey Zapoteco reside en su control total del proceso: desde la plantación del agave hasta el embotellado final.
Una de las características que eleva a esta marca por encima de la media es el uso exclusivo de agaves capones. Este término se refiere a las plantas a las que se les ha cortado el quiote (el tallo floral) para que todos los azúcares y la energía se concentren en el corazón o piña, resultando en un perfil de sabor mucho más robusto y complejo.
El Mezcal El Rey Zapoteco se mantiene fiel a los métodos que le dieron fama. El proceso comienza con la cocción en hornos cónicos de piedra bajo tierra, utilizando leña de encino que aporta ese ahumado característico pero equilibrado. Posteriormente, la molienda se realiza en la tradicional tahona chilena de cantera, tirada por caballos, extrayendo los jugos que luego fermentarán en tinas de madera de pino.
La bodega ofrece una diversidad que satisface desde el paladar curioso hasta el coleccionista más exigente:
Cada lote es supervisado por los Maestros Mezcaleros de la familia, quienes aseguran una doble destilación en alambiques de cobre. Este rigor técnico garantiza un producto 100% natural que respeta la herencia zapoteca. Al degustar este mezcal, no solo se prueba una bebida espirituosa, se experimenta la geografía, el clima y la tenacidad de un pueblo que ha hecho del maguey su forma de vida.
La persistencia en boca de un Mezcal El Rey Zapoteco es el reflejo de una paciencia infinita. Es, en esencia, el sabor de la tierra que se niega a olvidar sus raíces, entregando una experiencia sensorial que conecta el pasado con el presente en cada sorbo.
Su principal distinción radica en la tradición familiar desde 1960 y el uso de agaves capones de sus propias plantaciones.
A diferencia de las marcas industriales, mantienen un proceso 100% artesanal en Santiago Matatlán, controlando desde la siembra hasta el embotellado, lo que garantiza una pureza excepcional sin químicos ni levaduras añadidas.
Se considera limitado porque respeta los ciclos naturales del agave, utilizando variedades silvestres que pueden tardar décadas en madurar.
La doble destilación en cobre y la fermentación natural en tinas de madera exigen tiempos que la industria masiva no puede costear, priorizando la calidad sensorial sobre el volumen de producción.