Explora la mística del Mezcal 400 Conejos, un destilado artesanal que captura la esencia de Oaxaca en cada gota de agave puro.
¿Qué sucede cuando el espíritu de cuatrocientos dioses se apodera de tus sentidos? Cuenta la leyenda que los antiguos sacerdotes mesoamericanos utilizaban el destilado de agave para conectar con los Centzon Totochtin, los 400 conejos que regían el estado de embriaguez y la expansión de la conciencia. Hoy, el Mezcal 400 Conejos rescata esa herencia espiritual para ofrecer una experiencia que trasciende el paladar, posicionándose como un referente de la tradición oaxaqueña.
Este mezcal nace en el corazón de Santiago Matatlán, Oaxaca, la capital mundial del mezcal. Bajo la supervisión de experimentados maestros mezcaleros como Don Tacho, la producción se mantiene fiel a los métodos que han pasado de generación en generación. La selección manual del agave Espadín es el primer paso de un viaje que honra la tierra y el tiempo.
Para alcanzar la suavidad y el equilibrio que caracteriza a esta marca, se siguen pasos rigurosos que respetan el alma del agave:
El Mezcal 400 Conejos ofrece distintas expresiones para cada tipo de buscador de experiencias. Cada etiqueta cuenta una historia diferente a través de sus notas organolépticas:
Para apreciar plenamente un Mezcal 400 Conejos, se recomienda beberlo a besos (pequeños sorbos) y a temperatura ambiente. Al servirlo en una jícara o vaso de boca ancha, se permiten liberar los aromas cítricos y terrosos que lo hacen único. Es el acompañante ideal para la gastronomía mexicana, resaltando los sabores de moles, insectos comestibles o simplemente una rodaja de naranja con sal de gusano.
Sumergirse en una botella de este destilado es aceptar una invitación a un ritual milenario, donde la calidad técnica y la mitología convergen en un equilibrio perfecto.
Su principal virtud es la suavidad y equilibrio. A diferencia de otros mezcales con un ahumado agresivo, el 400 Conejos ofrece notas balanceadas de agave cocido y madera.
Esto lo convierte en una opción versátil tanto para disfrutarlo solo como en coctelería fina, permitiendo que los paladares menos habituados aprecien la complejidad del destilado sin saturarse.
El nombre proviene de la mitología azteca y los Centzon Totochtin (400 conejos). Estos eran los hijos de Mayáhuel, diosa del agave.
En el mundo antiguo, el número 400 representaba lo incontable. Se decía que cada persona reaccionaba de forma distinta al elixir según el conejo que la dominara, simbolizando la diversidad de personalidades que despierta el mezcal.